De Jaime Granados sobre una columna

Quiero manifestar mi desacuerdo con las manifestaciones efectuadas por el Dr. Ramiro Bejarano Guzmán en la columna publicada el día domingo. No es la primera vez que el Dr. Bejarano incurre en graves imprecisiones desbordando los límites de cualquier derecho constitucional que ampare sus publicaciones.

 

Y es que cada columna del Dr. Bejarano Guzmán relativa a los hechos del Palacio de Justicia se caracteriza por ser, tanto una acérrima defensa de la exfiscal Ángela Buitrago, como un desmedido y rencoroso ataque en contra del coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega.

En esta oportunidad el Dr. Bejarano manifiesta mi oposición a un dictamen relativo a unas firmas del testigo Villamizar o Villarreal; dice también que luego impugné el dictamen con el argumento de que se había realizado sobre copias y no sobre originales. Respecto a este tema es que quiero hacer claridad. No soy sujeto procesal en el proceso en que se produjo el dictamen pericial, no podía oponerme al mismo, ni impugnarlo una vez elaborado. El dictamen se elaboró dentro del proceso del coronel Edilberto Sánchez Rubiano, a quien el Dr. Bejarano extrañamente omite mencionar.

Lo único que hasta el momento he hecho en relación con el tantas veces mencionado dictamen pericial grafológico, es poner de presente por lo menos dos circunstancias que me llaman profundamente la atención:

  1. ¿Por qué el dictamen no efectúa un cotejo con las muestras grafológicas que se tomaron al testigo delante de un juez, sino que se basa en firmas de las cuales no se sabe a ciencia cierta su procedencia?… ¿Cuál era entonces la razón para haberle tomado muestras grafológicas si no iban a usarse?
  2. Si en el caso de la posible suplantación se encontraba comprometida la responsabilidad de una exfiscal y unos investigadores del CTI, ¿por qué acudir a este organismo que entre otras cosas pertenece a la Fiscalía para que se pronuncie sobre la procedencia de las firmas del testigo, máxime cuando la Policía Nacional tiene excelentes peritos grafólogos que habrían podido rendir un dictamen, además de todo imparcial?

Considero que el Dr. Bejarano nuevamente desconoce o distorsiona la realidad, nuevamente pone palabras en mi boca y en la de otras personas, nuevamente ataca al coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega, nuevamente defiende a sus amigos en sus columnas y nuevamente excede los derechos constitucionales que amparan el contenido de sus publicaciones.

Jaime Enrique Granados. Bogotá.

Publicado en: El Espectador | 30 de abril de 2012 | De Jaime Granados sobre una columna

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